¿ Por qué el experimento Damanthal ?


Parece cercano el horizonte. Tan cerca, que casi nos muerde la punta de los pies.

Ante tanta impotencia generada por el irremediable destino del que se ha impregnado el futuro, la fantasía me ayuda a resistir con esperanza. La fantasía es mi refugio.

Hago mía la responsabilidad, de testimoniar con mi mirada del mundo la crueldad de la especie, de dejar testimonio de la carne hambreada, humillada y mutilada en las guerras del hombre del último siglo. Las grandes guerras y las pequeñas, esas que se han hecho cotidianas y costumbre, se digieren por televisión, acompañando la cena, insensiblemente.

Hago mía la responsabilidad de intentar, aunque más no sea, un rastro para quienes estén dispuestos a advertirlo.

De cuestionar con mi trabajo la falta de sentido porque tengo la certeza de que el hombre ha perdido el rumbo.

Conceptos como civilización, progreso, o avance de la especie humana acaban siendo términos complacientes que distraen de una realidad incuestionable.

Valores fundamentales como el respeto por la vida humana, la solidaridad y la compasión han sido tergiversados por un perverso sistema de valores que altera las nociones elementales. Privilegia el fin por sobre el medio, decreta medidas y valores para lo inmensurable, deifica el pensamiento pragmático y sus soluciones efectivas, adora lo probable, lo posible, lo palpable, lo representable, lo útil e inmediato.

En su ansia desmedida de poder, manipula la realidad y destruye así, parámetros como la noción de verdad que acaban distorsionando el sentido de un ideal superador.

No tiene sentido abundar en datos, censos y estadísticas para ayudar a comprender el horror, de los crímenes cometidos en nombre de la civilización.

Nada dice “cien muertos”, no dice nada “mil o un millón de muertos”, ni la palabra “hambre”, ni la palabra “infancia” ni separadas ni juntas.

Nada conmueve, ni la belleza, ni el horror. El animal humano se ha convertido en un monstruo insatisfecho. Ha construido un cielo plomizo que se aplasta frente a su mirada encegueciéndolo y llama horizonte, al abismo.

Es preciso hallar una metáfora potente. La finalidad será conmover, desestructurar la mirada pasiva del espectador, esa mirada para la cual es costumbre el horror de lo cotidiano. El objetivo, llamar su atención sobre el escabroso destino al que se halla sometido. Hacerlo partícipe.

Es preciso exponer sin piedad el tránsito de la experiencia humana en su búsqueda de progreso. Cuestionar el sentido de nuestro paso por la vida.

LA IMAGEN EN ESCENA

La “Imagen En Escena” es un lenguaje complejo, entramado de todos aquellos lenguajes perceptibles que generan a partir de su fusión la posibilidad de un nuevo discurso.

Las relaciones entre el hombre (sujeto y centro de la escena), el gesto, las situaciones corporales, los objetos, el espacio, la luz, el sonido, la palabra, el color, el tiempo, conforman el signo, el elemento y la herramienta.

La escena es el espacio vacío, como la hoja en blanco del escritor, y el campo sobre el que puede estructurarse ese lenguaje, darle forma y relatar.

ACERCA DEL IMAGINARlO

Las imágenes aparecen bruscamente, como burbujas que afloran desde el inconsciente. Son objetos, palabras, formas, que se vinculan caprichosamente produciendo asociaciones que me sorprenden y me intrigan.

Cuando aparecen con insistencia, me inquietan al punto de transformarse en obsesiones. Tienen independencia, son inevitablemente auténticas y no precisan ser evocadas. Son voces que provienen de algún sitio lejano y profundo de la experiencia de mi memoria, mensajes que por voluntad de su insistencia, provocan mi curiosidad y me incitan a exponerlos.

Durante la etapa de exploración es fundamental el trabajo con los actores. Son ellos quienes a partir de consignas específicas producen la base del material.

En las propuestas de trabajo con objetos, el actor genera nuevas imágenes, propone situaciones y relaciones fantásticas, secuencias de movimiento. La selección de ese material configura los elementos de la nueva estructura, la aparición de nuevos signos.

El ejercicio de “bajarlos a tierra”, de organizarlos y darles alguna forma representable, me produce cierto alivio aún cuando no alcance a comprender el significado de esos mensajes.

En la etapa final, trabajo sobre el “material” (secuencias descriptas objetivamente) en la construcción de la obra, organizando el relato. Durante este proceso surgen nuevas provocaciones. La conciencia de que esta vez, el material será expuesto a la mirada de otro, dispuesto a ser compartido y alimentado por la experiencia de los otros.

CONSTRUCCIÓN DEL RELATO

Intento al disponer las imágenes en un orden determinado, que no pierdan su carácter subjetivo.

Esta sucesión de imágenes configura inevitablemente un relato, cuya característica fundamental está íntimamente ligada a su origen y al desarrollo de su elaboración.

Los elementos que componen este relato son fragmentos cuyas aproximaciones resultan insólitas y sus conexiones invisibles. Fragmentos despojados de cualquier gesto inútil, de cada detalle que no colabore con la necesidad de una síntesis potente, de una metáfora contundente.

El modelo de construcción propone generar un contexto en el que el azar, provoque el desvío de las imágenes del camino que les resulta habitual, obligándolas a descubrir, en ese desarraigo, su capacidad de crear nuevos sentidos.

SOBRE LA PUESTA EN ESCENA

Es inevitable que en el desarrollo que acontece en tiempo y espacio en la escena, aparezca en el espectador la voluntad de comprender racionalmente los sucesos observados.

El mayor desafío de la puesta, consistirá en evitar estimular cualquier intento de justificar los sucesos que aparecen en la escena, insistir en la inutilidad de pretender una lógica racional en el desarrollo de esos sucesos, e incitar a la participación creativa del espectador en la construcción de la totalidad.

Esta experiencia no requiere ser “comprendida” en el sentido habitual, sino que se propone estimular al imaginario del receptor de la misma forma en que lo hacen otras disciplinas tales como la plástica, la música o la poesía.

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